domingo, 3 de agosto de 2008

Trucos de Mantenimiento de Nuestra Bici de montaña

El cuadro.

Este componente de la bicicleta no dispone de función mecánica alguna (salvo los cuadros de doble suspensión), por lo que los cuidados para su mantenimiento son mínimos. La estética es el factor más a tener en cuenta.

*Cuando un cuadro tiene muchos arañazos y desconchones es conveniente mandarlo a pintar. Pero, si queremos reparar pequeños desperfectos, podemos emplear la siguiente técnica: ayudándonos con la punta de una navaja limpiaremos cualquier resto de suciedad u óxido del metal, con líquido corrector de escritura (tipp-ex...) parchearemos el desconchón. Hay que dar dos o tres manos de este producto (esperando unos minutos entre una y otra) para conseguir nivelar bien la imprimación. Con lija de agua igualaremos la reparación antes de proceder a pintarla. Algunos fabricantes de bicicletas faciclitan al comprador un pequeño frasco de pintura del color del cuadro; si este no fuera tu caso puedes utilizar esmalte de uñas (los hay de casi todos los colores) o, sencillamente, rotuladores de colores.

*La parte inferior del tubo diagonal y la cara interior de la vainas traseras son muy proclives a recibir impactos de chinas y piedras, por lo que el deterioro de su pintura puede ser rápido. Para protegerlo algunos fabricantes utilizan una pegatina transparente. Si tu bici no posee este protector puedes emplear sencillamente cinta aislante o Airon-fix para fabricártelo. Si eres un manitas puedes fabricarte un auténtico escudo con una tira de cámara de aire vieja que pegarás al bastidor con cola de contacto. Este remedio también es válido para preservar la vaina derecha del golpeteo de la cadena.

*Las camisas de freno o cambio suelen rozar en el tubo de la dirección y acaban por desgartar la pintura. Para evitarlo puedes pegar un trocito de velcro hembra (el más esponjoso) justo en la porción de tubo que está en contacto con los cables.

En previsión de "lo peor" escribe tu nombre en una tarjeta plastificada y métela dentro del tubo del sillín; algún día puedes encontrarle cierta utilidad.

Cuidados de la potencia y el manillar.

Estos son unos componentes que requieren de muy pocos cuidados y de nulo mantenimiento, aunque nos pueden plantear algunos problemas.

Algunas potencias se obstinan en crujir en el alojamiento del manillar. Ello puede ser debido a que el acople de la abrazadera de la potencia no es perfecto y queda entre ambos un pequeño juego que permite este molesto sonido cuando nos apoyamos sobre el manillar. La solución más sencilla consiste en, antes de colocar el manillar en su alojamiento, poner una porción de grasa consistente en la zona de unión. Si el ruido persistiera habría que recurrir a engrosar el tubo del manillar con papel de aluminio. Con una sola vuelta de este papel habremos acabado con los "lamentos" de la potencia.

No es la primera vez que, al ir a extraer una potencia del tubo de la horquilla, se ha quedado bloqueada por la aparición de óxido. Para sacarla, una vez aflojado el tornillo de la cuña, la golpearemos con un mazo de madera o nylon. Para evitar el óxido podemos tapar, con un corcho o tapón de goma, el tubo en la parte inferior de la horquilla (que es por donde penetra el agua y barro proyectados por la rueda delantera).

Hay algunas bicicletas (sobre todo las tallas muy pequeñas con potencias cortas) en las que resulta complicado fijar la camisa y el cable de freno delantero, ya que estos describen una curva demasiado cerrada y funcionan obligados. Antiguamente había potencias taladradas en las que el cable pasaba de arriba a abajo. Podemos imitar este sistema taladrando una potencia (con mucho cuidado). Con una broca de 3 milimetros atravesaremos perpendicularmente el cuerpo de la potencia; despues agrandaremos el agujero superior con una broca de 5 ó 6 milímetros (para que penetre la camisa). Por último, compraremos un tope de camisa especial (con el cuello de doble diámetro), que guiará el cable a través de estos taladros.

Algunas potencias con cuñas de aluminio son imposibles de fijar fielmente al tubo de la horquilla; por mucho que la apretemos siempre se giran cuando la rueda delantera se bloquea entre dos piedras o al bajar escalones. Podemos solucionar este problema graneteando la cuña. Para llevar a cabo esta tarea desmontaremos la potencia y pondremos la cuña sobre una superficie firme. Después, ayudados por un granete y un martillo, practicaremos un granetazo cada 2 ó 3 milímetros a la largo de todo el perímetro de esta pieza.

Algunas potencia a-head (sobre todo las que se aprietan mediante una cuña) se aflojan cada pocos kilómteros. Llega un momento en que la cuña marca el tubo de la horquilla y es casi imposible apretarlas. Es el momento de fabricarse un casquillo con un trozo de chapa, procedente de una lata de refresco, y colocarlo entre el tubo de la horquilla y la potencia. Así de fácil. *El ajuste de la dirección a-head se lleva a cabo accionando un tornillo que ciñe la potencia hacia el juego de dirección. Esto es posible gracias a una pieza metálica (araña) empotrada en el interior del tubo de la horquilla. Si la tapa superior de la potencia se rompe o la araña se parte (dos averías bastante frecuentes) no podremos quitar la holgura a la horquilla. Si este es tu caso utiliza un trozo de varilla roscada (25 ó 30 cm.) que atravesarás de arriba hacia abajo de la potencia (hasta sacarla por la horquilla); sólo tienes que poner una arandela gruesa y una tuerca en cada extremo y apretarlas hasta conseguir el ajuste adecuado. Realiza esta tarea con cuidado, pues este sistema proporciona un mayor grado de apriete que el original y puedes dejar bloqueada la dirección con suma facilidad.

Casi todas las potencias modernas llevan embutido el tornillo de apriete bajo una tapa de plástico que se pierde con cierta facilidad y no es fácil encontrar en los comercios de bicicletas. La solución más sencilla es comprar una funda de goma, de una pata de silla o banqueta de cocina, en cualquier ferretería y, con la ayuda de una cuchilla, cortarla a medida.

Cuando he realizado actividades de aventura de varios días siempre he utilizado el interior del manillar para llevar varios radios de repuesto. No olvides envolverlos en abundante papel para evitar el continuo tintineo.

Los manillares ligeros se rompen con cierta facilidad. Hay que cambiarlos sin remisión pero, para salir del paso, puede volver a unirlo metiendo en el interior un trozo de rama que dejarás a medida con la ayuda de una navaja (hay que llevar siempre herramientas). Conocemos a más de una persona que ha podido conducir su bicicleta así reparada durante muchos kilómetros.

Para sacar los puños de goma del manillar puedes utilizar una jeringuilla llena de alcohol y un destornillador fino largo. Con el destornillador separas la goma del manillar e introduces el alcohol a presión. Para volver a montarlos, una vez limpios, volverás a emplear alcohol. Es importante no utilizar la bicicleta en varias horas ya que el alcohol disuelve una fina capa de goma y, hasta que no se evapora, los puños no se vuelven a pegar al manillar.

Los acoples del manillar (cuernos), en especial los que se fijan mediante una abrazadera, pueden aplastar los extremos del mismo. Para evitar esto puedes fabricarte, con un trozo de palo de escoba, unos tapones que le darán mayor consistencia al tubo de aluminio y te permitirán apretarlos a fondo.

Cuando ponemos los acoples, salvo que utilicemos puños especiales, nos vemos en la obligación de cortar los extremos de los mismos. Salvo que seas un virtuoso en el manejo de la cuchilla, el resultado final no suele ser demasiado alentador. Un buen consejo es que cortes los puños sobre una tabla de cocina, con un cuchillo bien afilado de carnicero, de un solo tajo; así consigues un corte limpio y regular.

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